jueves, 7 de agosto de 2008

OPAC vs OPAC 2.0

Es bastante posible que el artículo que voy a citar se haya quedado antiguo (es de 2007) teniendo en cuenta el alto índice de obsolescencia de la literatura especializada, pero me parece claro, fácil de entender, y muy pertinente, además de que personalmente el tema de los OPACs me parece muy interesante. Me refiero a La integración de la filosofía Web 2.0 en el entorno de los OPACs bibliotecarios. Luces y sombras, de Jesús Castillo Vidal. El autor indica que, si es cierto que la Web 2.0 tiene importantes aplicaciones en bibliotecas, no es menos cierto que muchas de dichas aplicaciones:
  1. Se han limitado a ser utilizadas como método represor hacia el usuario. Es decir, la comunicación bidireccional se limita a solicitar al usuario que devuelva los préstamos. Como mucho, se le permite realizar reservas.

  2. En la mayoría de las ocasiones son herramientas realizadas por bibliotecarios para otros bibliotecarios (precisamente menciona como ejemplo la escasa participación en blogs de esta temática).

Además, el autor se muestra escéptico ante esta corriente 2.0, que presenta como novedosos unos objetivos que siempre han estado presentes. En esto estoy bastante de acuerdo. El ejemplo más ilustrativo que el autor nos presenta, es el de la corriente que presenta el modelo de Amazon como un espejo en el que nuestros OPACs deberían mirarse: los vínculos que nos indican los documentos similares existentes en la base de datos han sido invocados por muchos profesionales en los últimos años. Qué razón tiene en esto Castillo Vidal: ¿no hacen lo mismo, o incluso mejor, las autoridades utilizadas en las bibliotecas?

Pero hay más ejemplos. ¿Por qué se presenta el browsing como una novedosa aportación de la filosofía 2.0? ¿Y la sindicación? En la entrada anterior me refería a herramientas muy útiles, como netvibes o del.icio.us. En la actualidad, no sólo usuarios, sino muchas bibliotecas acuden a este tipo de recursos para implementarlos en su web. ¿No son los propios OPAC y el SIGB, viejos conocidos, una potente herramienta de sindicación, mucho más apropiada para su uso en bibliotecas que herramientas externas que realmente no podemos controlar, y de las que acabaríamos dependiendo?

El tema de los OPACs me parece apasionante porque es la puerta abierta al usuario, nuestra cara para mostrar, y creo que se han visto desbordados por otras fuentes de información menos fiables, pero más atractivas para el usuario general (por ejemplo, Google). ¿Por qué? Próximamente, OPAC vs Google.